Los orígenes de la Feria de la Manzanilla se remontan al siglo XIX, cuando comenzó como una feria de ganado coincidiendo con la festividad de la Santísima Trinidad. Con el paso de los años, la feria fue evolucionando hasta convertirse en la celebración del vino manzanilla que conocemos hoy.
En 1967, el Ayuntamiento de Sanlúcar decidió oficialmente dedicar la feria a la manzanilla, reconociendo la importancia de este vino para la identidad y economía de la ciudad. Desde entonces, la Feria de la Manzanilla se ha convertido en uno de los eventos más importantes de Andalucía.
Sanlúcar de Barrameda cuenta con una tradición vitivinícola de más de 500 años. Las bodegas sanluqueñas, situadas en el Barrio Alto, aprovechan la brisa del Atlántico y la cercanía al Guadalquivir para crear las condiciones perfectas para la crianza de la manzanilla bajo velo de flor.